Mis negras venas marcan el camino por donde circula la nada que se apodera de mí. Mis pulmones respiran el humo de tu cigarrillo mientras mi inexistente corazón late a tu compás. La señal perdida de mi consciencia reposa en tus manos, y mis entrañas se alimentan de tu calor.

Existo por ti. Soy por ti. Soy lo que tú quieras que sea. Pero el día que el sol yazca muerto en algún lugar, yo seré tu vida.
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