
En mi mente y clavados en mis talones, los sentimientos me acompañan en cada paso que doy; aquellos que hacen desear a cualquiera ser a prueba de balas, para que nada traspase, para que nada penetre por nuestros poros y se instale en aquel que nos da la vida. Pero una vez que traspasan esa línea, se acaban convirtiendo en la llave de nuestra puerta, aquella que una vez cruzada, disipa cualquier posibilidad de salida.
