
Se pueden decir muchas cosas en muchos momentos, sobre todo cuando en alguna ocasión hemos sufrido por algo. Después de eso, negamos cualquier contacto con aquello que nos hizo daño, comenzamos a decir nunca todavía resentidos, y tiene que pasar mucho tiempo para volver a decir quizás.
Pero sabes qué le pasa al tiempo? que lo cambia todo. Absolutamente todo.
Y mientras, en ese tiempo, nos recuperamos. Salimos, reímos e incluso nos permitimos recordar, para después volver a sonreír y decir: me queda mucho por delante. Y, mientras reimos, bebemos y hablamos, tocamos las narices de los demás.
Y esos demás son los que permanecen a tu lado, los que no te ven caer, sino los que evitan que te caigas y, si ya lo has hecho, te tienden la mano para ayudarte a levantar.
Puede que todo cambie, puede que nos dé tiempo a tocar fondo y a volver a levantarnos una y mil veces, pero no me importa, porque sé que tú siempre estarás ahí, de la misma manera que estaré ahí para ti. Da igual la clase de circunstancias, la hora o el lugar. Estaremos siempre tocándonos las narices.
Gracias
=)
1 comentario:
Quizás la mejor parte de saber que todavía nos queda mucho por caer y -sobre todo- mucho que levantarnos, es que hay alguien que siempre nos va a tender una mano.
Pase lo que pase.
=)
Publicar un comentario