Mientras los del laboratorio de guardia hacían su trabajo, otro señor batablanca del recinto de al lado que se pasaba por allí algunas noches, quiso seguir con el diagnóstico, ya que le había parecido que un análisis de sangre no era suficiente.
Pronto descubrí que me caía bien, demasiado bien para ser médico, y tras un par de preguntas supe que, alguna día, tal vez llegásemos a ser compañeros de trabajo. Le había llamado la atención mi forma de contestar al anterior batablanca, tranquila y pausada, y le había llamado aun más la atención el hecho de haber acudido sola. Y tras un pequeño test y una charla totalmente sincera, acabó por darme un diagnóstico paralelo al que estaba por llegar, que yo ya conocía desde principios de mes.

Al poco rato llegó el amable señor batablanca con los resultados. Al parecer, mi recuento de eritrocitos era algo bajo, ya que el señor hierro se fue de paseo y doña hemoglobina pasaba de hacer su trabajo. Poco después el amable señor batablanca se dio cuenta de que "estaba en esos días del mes" tras habérmelo preguntado, y llegó a la conclusión de que mi anemia se debía a la fusión de eso con mi diagnóstico paralelo que, aunque parecían casos totalmente aislados, acabaron por congeniar y joderme un poco, ya que estaban.
Y aunque ahora tenga que tomarme hierro en comprimidos y bupropion durante un mes, salí con la certeza de que todo, gracias a dios, se pasaría pronto.
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